Solemnidad de María, Madre de Dios
Jornada Mundial de la Paz
Al comenzar un nuevo año, la Iglesia nos invita a detenernos y contemplar.
El 1° de enero celebramos a María, Madre de Dios, y al mismo tiempo nos unimos a la Jornada Mundial de la Paz. No es casualidad que ambas celebraciones se encuentren en este primer día: la paz que anhelamos para el mundo nace de la vida cuidada, acogida y sostenida desde su fragilidad.
Este año, el lema que acompaña la Jornada Mundial de la Paz nos desafía con fuerza y profundidad:
“La Paz sea con ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante.”
En su mensaje para este día, el Papa León XIV nos recuerda que la paz no puede sostenerse en la amenaza, en la acumulación de poder ni en la imposición de la fuerza. La verdadera paz —dice— debe ser desarmada, fundada en la confianza mutua y en el reconocimiento de la dignidad de cada ser humano. Y, al mismo tiempo, debe ser desarmante, capaz de disolver los conflictos, abrir los corazones y generar empatía, esperanza y encuentro.
No se trata solamente de pronunciar palabras de concordia. La paz se construye cuando se encarna en un estilo de vida que renuncia a toda forma de violencia: la visible y la estructural, la que grita y la que se disfraza de indiferencia, la que excluye, la que descarta, la que deja a otros “sin lugar”.
Nada expresa mejor esta paz desarmada que la contemplación del Pesebre.
Allí no hay poder, ni fuerza, ni imposición.
Solo un Niño, envuelto en pañales, confiado a unas manos humanas.
Allí aprendemos que la paz comienza cuando alguien hace lugar, cuando alguien cuida, cuando alguien se queda.
Al iniciar este nuevo año, somos invitados a renovar un compromiso sencillo y profundo:
ser, con nuestra vida cotidiana, instrumentos de la paz.
Paz que se teje en gestos pequeños, en la cercanía, en la escucha, en el acompañamiento paciente de quienes más lo necesitan. Paz que no promete soluciones inmediatas, pero sí una presencia fiel.
En Manos Abiertas, creemos y elegimos este camino.
Seguimos apostando por una paz que se construye desde el cuidado,
desde la dignidad reconocida,
desde la fragilidad acompañada,
desde el amor que no hace ruido, pero transforma.
Que este 2026 nos encuentre caminando juntos,
con el corazón abierto,
y con la esperanza activa de quienes creen que la paz es posible
cuando se vive, se cuida y se comparte.
Cada gesto cuenta. Cada mano que acompaña transforma. Cada ayuda, grande o pequeña, hace posible que sigamos llegando a quienes más lo necesitan.
💫 En este nuevo año, te invitamos a seguir siendo parte: desde el voluntariado, desde una donación, desde el compromiso cotidiano de cuidar y acompañar.
🌱 ¡Sigamos fortaleciendo esta red solidaria que crece cuando se comparte!.




